Nuestro amor surgió en un instante mágico, como si todo conspirara a nuestro favor.
Desde el primer momento en que nuestros caminos se cruzaron, supimos que nuestro encuentro era más que casualidad...
Aquella noche, Gero, sin saberlo, pronunció las palabras que años después sellarían nuestro destino con un anillo, símbolo tangible de nuestro amor eterno.
A lo largo de nuestra historia, hemos compartido momentos inolvidables, desde aventuras emocionantes hasta viajes que han enriquecido nuestra conexión. Pero lo más hermoso de todo ha sido el amor inquebrantable que nos une, un amor que crece con cada amanecer y que nos llena de felicidad con cada mirada compartida.
En una cena sorpresa muy romántica, (aparentemente para celebrar mi cumpleaños), frente al mar; Nos prometimos amor eterno.
Juntos, hemos encontrado el significado más profundo del amor, y estamos emocionados por seguir escribiendo esta historia.